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Itharyel
Heraldo del Destino
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Mensajes : 317
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MensajeTema: Personajes   Mar Mar 13, 2012 10:51 am

Aquí se irán colocando los personajes de los diferentes jugadores.

Un saludo
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Itharyel
Heraldo del Destino
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MensajeTema: Re: Personajes   Mar Mar 13, 2012 10:52 am

JUGADOR: ZERBERUS

PERSONAJE: Gao Xian





HISTORIA

RECUERDOS PASADOS
Mi infancia resulta apenas una nebulosa confusa y mal enfocada, un espejo roto en mi memoria, escondido en lo más profundo de mi mente y de mis sentimientos. Sentimientos que no revelaré nunca en voz alta, me pertenecen y son íntimos, podrían ser mi perdición de darse a conocer y no puedo permitirme el lujo de fracasar en esta batalla diaria. No todavía.
A veces recuerdo a mi madre, no de forma continúa, apenas flashes coherentes, pero lo más claro es un sentimiento de tranquilidad y felicidad que sé que no volveré a poseer jamás. Abrazo esos recuerdos cómo un amante celoso, no quiero olvidar lo poco bueno de ella que sigue en mi interior y me ayuda a seguir siendo humano.
Ella era prostituta, y también comerciaba de vez en cuando con pequeñas cantidades de droga… No es que yo me diera cuenta de esos detalles, es algo que mi maestro me explicó varias veces puesto que al principio mi mente infantil no acaba de comprender sus palabras. A pesar de ello me cuidaba con mimo y jugaba conmigo, yo fui el fruto de un “pequeño accidente” con uno de sus clientes occidentales, pero decidió que no quería perderme, quizá llegó el momento de tener compañía o simplemente consideró que sería un acto aberrante. Es algo que nunca podré llegar a saber con seguridad…
Una noche, según parece, mi madre me llevaba de la mano para acordar un trato con uno de esos hombres que le proporcionaba su mercancía para vender, al parecer otras mujeres la acompañaban, no estoy seguro de que fuera correcto llevarme pero supongo que fueron confiadas por lo que deduzco su camello debía ser algo conocido para ellas.
El trato debía tener lugar en uno de los muchos contenedores del amplio muelle de North Point, en Hong Kong Island.
Por desgracia para ellas, esta vez se trató de una trampa, posiblemente los individuos habían estado esperando un tiempo para ganarse su confianza y tener así a sus víctimas a su entera disposición. Las puertas se cerraron y tras una casi absoluta oscuridad empezaron los gritos de terror y dolor acompañados del sonido de golpes, risas macabras y demás. Mi madre intentaba taparme las orejas pero era inútil, finalmente se la llevaron a ella también pero decidieron que yo no valía la pena.
Mi maestro, Gao Kai , me encontró en el mismo lugar, sentado en un extenso charco de sangre mientras gritaba a mi madre desesperado y entre llantos. A mi alrededor aún yacían algunos restos desmembrados de las mujeres que habían ido hasta el lugar. Kai se sentía frustrado por no haber llegado a tiempo, pero se dio cuenta enseguida de que quizá había llegado hasta allí por otro propósito diferente al de salvarlas. Me acogió y me llevó hasta su pequeña casa, la verdad es que desde mi bendita ignorancia me resultó muy divertido y curioso que esta fuera un pequeño barco anclado en el puerto.
Al parecer los padres de Kai pertenecían al gremio de los tanka, pescadores… Él también lo fue por un tiempo pero en esos momentos ya había abandonado ese tipo de vida y hacia años que se había convertido en “cazador”. Fue todo lo que supe de él hasta los 10 años, era un hombre de pocas palabras y poco dinero pero buen corazón. Me procuró una educación dentro de sus escasas posibilidades a pesar de que nunca fui a la escuela.
Sus escapadas eran continuas y en ocasiones largas, pero si le preguntaba se limitaba a decirme que no era asunto mío por el momento, que todo llegaría.
Obviamente no fue el típico padre que te hace pensar que los monstruos de debajo de la cama no existen, para eso sí me preparó desde el momento que me acogió, mi mente estaba abierta a cualquier posibilidad y si en algún libro leía que todo esto pertenecía a la ciencia ficción Kai no tardaba en corregirme para que supiera la cruenta realidad. Aún así no me sentía amenazado, en nuestro pequeño barco con olor a pescado me sentía relativamente seguro… Es una de esas sensaciones absurdas que genera tu mente, obviamente podríamos ser asaltados con tremenda facilidad en un lugar cómo ese, pero mientras no sucediera esa posibilidad me resultaba remota e improbable. Ya no recordaba el asesinato de mi madre, de eso se encargó mi subconsciente y su sistema inherente de autoprotección…

LOS PRIMEROS PASOS
Al cumplir los diez años empezó realmente el entrenamiento físico y mental para convertirme en lo que soy actualmente.
Al principio consistía en salir a correr alrededor de todo el bario, subir las extensas escaleras hacia el templo budista cercano en cuclillas, golpear troncos y rocas con pies y manos, en un principio vendados… Esa protección se fue retirando según pasaban los años.
Dedicábamos toda la mañana a esa tarea, si Kai tenía que marcharse a alguna misión yo continuaba con los ejercicios a solas y la tarde la dedicábamos a la teoría. De momento escrita y hablada. Mi mentor me transmitió todos sus conocimientos poco a poco, dejando que efectuara todas las preguntas que llenaran mi mente de dudas, y casi siempre tenía respuestas oportunas y concisas, las más difíciles de responder acostumbraban a ser “por qué” y si la batalla tendría fin algún día.
Así pues, fui consciente desde pequeño del oscuro mundo que nos rodea día a día, de toda la cantidad de criaturas que conviven entre los humanos, haciendo su propia vida o por el contrario destruyendo las ajenas… Esos eran los seres de los que debíamos ocupados, si ellos mantenían un equilibrio no se les podía culpar de ser lo que eran, se les dejaba en libertad y seguía su camino cómo el agua seguía de un río.
Esta enseñanza fue grabada casi a fuego por Kai, la repetía muy a menudo ya que afirmaba que a pesar de haber otros humanos que querían proporcionar paz destruyendo a los shen, ellos mismos se convertían en lo mismo al no diferenciarlos y distinguirlos, limitándose a matarlos sin ningún tipo de razonamiento lógico. Para él esa actitud distaba mucho de la de un ser humano y yo también lo entendí así, debo admitir que fui muy influido por mi maestro, siempre me pareció un brillante pensador y guerrero, doy las gracias porque fuera él el que me abriera los ojos y me otorgara sus enseñanzas.


DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
A los trece años y en plena pre-adolescencia empezaron las enseñanzas más difíciles, control del Chi y canalización de este para poder emplear algunos dones que me permitirían poder enfrentarme a los monstruos que tan convencido estaba de que nos rodeaban.
Quedó claro desde un principio que mi Chi principal sería el Yin, cómo el de mi maestro, probablemente influenciado por éste… Al no ser muy dado a las conversaciones y exaltaciones yo tampoco me mostré nunca demasiado propenso a ello.
Nos dimos cuenta enseguida de un pequeño contratiempo, al parecer mis ojos se mostraban mucho más sensibles a la canalización de Chi de lo que deberían, y tras hacerlo se podía ver reflejado en ellos, tornándose de un azul intenso, casi eléctrico, tan sólo por unos segundos… Aunque convendría ir con cuidado al usar los distintos puentes.
Analizábamos todo lo posible tanto las situaciones cómo los seres a los que debíamos enfrentarnos antes de un ataque frontal. A pesar de que cada noche paseábamos por las muchas calles de Hong Kong vigilantes y distinguiendo a los shen, debíamos estar seguros de su desequilibrio y eso podía llevar dos o tres días de seguimiento antes de estar convencidos de que la neutralización era necesaria.
Llegó el día en que Kai decidió que ya había llegado el momento de que asistiera a mi primer combate, en realidad debía permanecer cómo espectador, aprender todo lo posible de sus decisiones y acciones… Pero me prestó sus revólveres por si me era necesario.
Mi instrucción con armas de fuego fue menor a la de cuerpo a cuerpo, a Kai no le agradaban, decía que no resultaba honorable limitarse a disparar el gatillo… Pero hay que admitir que son útiles para enfrentamientos a distancia, y además lo más probable es que tus oponentes no duden en utilizarlas.
Acudimos pues a una de las zonas concurridas por un licántropo oscuro que teníamos bajo el punto de mira. Lo normal en la mayoría de casos es que deban alimentarse de carne de vez en cuando, pero en éste caso parecía tener una fijación enfermiza en comerse parte de los órganos de seres humanos y por tanto matarlos… Acostumbraba a elegir vagabundos, prostitutas y en menor medida yonkis, gente a la que no se buscaría con demasiado ahínco.
Tanto mi mentor cómo yo mismo parecíamos un prototipo bastante ideal de vagabundos ya que Kai todavía se conservaba en buena forma, no fue demasiado difícil llamarle la atención… Quizá pensó que yo sería el postre perfecto, no me extrañaría demasiado.
Cuando se acercó estábamos preparados, yo me aparte enseguida con una voltereta y desenfundé los revólveres de mis amplios bolsillos interiores cómo me había enseñado Kai, él se encargó de la pelea frontal.
La batalla fue tan cruenta cómo esperaba, aunque admito que entonces me di cuenta de que a pesar de que mi maestro era fuerte y rápido los shen poseían unas virtudes sobrenaturales que les hacían difíciles de predecir, por suerte contábamos con el efecto sorpresa.
Descargué mis armas sobre la espalda del hombre lobo, no es algo de lo que esté orgulloso pero tampoco quería correr riesgos. A Kai no le costó demasiado esfuerzo entonces clavar hondamente la hoja de su viejo cuchillo bañado en plata en el pecho del shen. Fue rápido y mortal, pero está claro que no se trataba de un licántropo usual, este era algo peor. Kai me mencionó algo de un Wyrm.
Revisamos sus bolsillos y nos hicimos con el poco dinero en efectivo que llevaba encima, al parecer ese era nuestro método de financiación, así que ahora la escasez de comida y ropa cobraba algo más de sentido.
Los años siguientes continuaron del mismo modo, la búsqueda y caza de shens despiadados se tornó una simple rutina para mí cómo lo es para los ejecutivos asistir a la oficina y después volver a casa con su esposa. En ocasiones envidaba esa vida, quién no lo haría… Pero sabía que mi misión era importante y debía cumplirla a pesar de las dificultades. Si gracias a mí se salvaba un solo inocente, me daba por satisfecho.
Cada vez me implicaba más en los combates, algo que Kai agradeció, ahora todo le resultaba algo más fácil y seguro con mi apoyo, que al cabo de unos años se hizo más que patente. Ya me había convertido en todo un guerrero Shih, no había diferencia entre ambos.


SOLEDAD
El destino nos tenía reservado un golpe más que fatídico que aconteció poco después de que cumpliera los veinte años. Tomamos cómo fecha de mi cumpleaños el día en que Kai me encontró, aunque mi edad siempre fue una deducción aproximada.
Esa noche teníamos previsto neutralizar a un vampiro y unos cuántos de sus lacayos. Regentaba un antro de perdición y descontrol donde algunas humanas eran obligadas a prostituirse y dar su sangre a otros vástagos a cambio simplemente de seguir con vida, aunque en esas condiciones… Sin duda alguna era algo que debíamos detener cuánto antes, pero primero habíamos estudiado un poco la situación.
No contábamos con la presencia de más de dos lacayos de los que preocuparnos, los otros criados no serían de gran dificultad y probablemente ni siquiera se atreverían a entrometerse, después vendría el “plato fuerte”, por supuesto.
Llegamos hasta las puertas del local sin problemas, en la parte trasera de un callejón sin salida. Algunos clientes humanos permanecían por las afueras y uno de los lacayos vigilaba la puerta.
Mi maestro desenfundó sus cuchillos kukri con rapidez, el ghoul dio la alarma aunque poco más pudo hacer, Kai se abalanzó cómo una centella y desgarró su pecho y su corazón una precisión digna de mención.
Yo desenfundé los revólveres, ahora el tiempo jugaba en nuestra contra mientras los clientes huían despavoridos y aterrorizados. Era algo con lo que ya contábamos.
Otro de los lacayos acompañado de dos de los trabajadores humanos del lugar salieron a nuestro encuentro. Kai desgarró la garganta de uno de ellos, yo disparé a otro y me disponía a cambiar de objetivo pero un imprevisto truncó el pequeño plan. Las armas no respondieron a mi petición de disparar su carga, habían sido encasquilladas, no tengo muy claro si por mera casualidad o artes fuera de mi entendimiento.
Kai se movió todo lo deprisa que le fue posible, pero sus cuchillos aún estaban hundidos en su víctima así que al ghoul no le resultó difícil dispararle a quemarropa de manera letal y con una sonrisa burlona en su rostro. EL cuerpo inerte de mi amigo, mentor y padre se desplomó pesadamente en el suelo mientras el mío parecía acompañarle en su estado, quedándome quieto y petrificado sin dar crédito.
De repente sentí una sacudida acompañada de un ruido estruendoso que parecía lejano, miré mi estómago y acaricié el agujero provocado por la bala que había impactado en él. Contemplé la sangre de mi mano y después la de Kai mientras notaba una extraña energía recorriendo todo mi ser.
Dolor en su estado más puro, pero no por el disparo si no por su muerte. El dolor se tornó con una velocidad indómita en furia e ira descontrolada. Nunca me había sentido así, alguna vez había podido enfadarme, cómo cualquiera, pero esto era diferente, la razón dejó de existir y los instintos más primitivos tomaron el control.
El lacayo que acaba de dispararnos me miraba aterrorizado, quizá pudo ver el caos que me dominaba, en realidad no me importó, tiré mis revólveres hacia él con la simple intención de despistarle y mientras los intentaba esquivar yo ya había llegado hasta él girándole la cabeza con un gesto rápido y preciso.
Recogí su arma del suelo y los cuchillos de Kai adentrándome en el local, donde nadie opuso resistencia aunque algunos estaban demasiado drogados para ello.
A pesar de ello me convertí en cierto modo en lo que me disponía a combatir, y presa de la rabia maté a cualquiera de los trabajadores del local que no fueran las muchachas obligadas a estar allí.
Ascendí al segundo piso y allí me esperaba él, no demasiado sorprendido claro, me disparó nuevamente y mi cuerpo nuevamente se sacudió sin caer al suelo. Eso no se lo esperaba y su sonrisa se borró al instante retrocediendo un par de pasos.
Demasiado tarde, los cuchillos de brillo plateado cortaron el aire y después su pecho haciéndole caer al suelo, momento propicio para acercarme y descargar el resto del cargador en su cara, sin piedad y sin control.
Aún así sabía que con el tiempo suficiente podría recuperarse de las graves heridas así que no tenía tiempo que perder. Extraje los cuchillos, guardé la pistola y recogí una silla de una de las habitaciones cercanas clavando una de sus patas con violencia en su corazón, dejándole inmóvil. Arrastré su cuerpo hasta la misma sala y allí le sujeté del lacio y grasiento cabello para introducir su cabeza dentro del fuego de la chimenea.
Me mantuve unos segundos silencioso y agitado contemplando su grotesca muerte sin apenas alterarme. No me sentía satisfecho ni aliviado, eso no iba a devolverme a Kai, fui estúpido por haber perdido el control de tal modo pero ahora ya era tarde para arrepentirse… Y tras esto fue cómo si las heridas de bala se hubieran cometido en ese preciso instante en lugar de hace unos minutos.
Caí de rodillas sujetando mi vientre dolorido y perdí la conciencia a los pocos minutos. Era el fin de los Gao, o eso creí.
Cuando abrí los ojos nuevamente me sorprendí viéndome tumbado en la camilla de un hospital de la zona, la habitación era más grande que todo el pequeño barco en el que convivíamos Kai y yo… Supongo que ahora sería sólo para mí.
¿Acaso no debería estar muerto? Por un momento lo desee, después tras la visita de mi salvadora y sus palabras de agradecimiento por haberla salvado a ella y a todas las demás chicas del lugar decidí que no podía rendirme. Por ellos, y por Kai.

LA CAZA PROSIGUE
Ya hace años de todo aquello, y después de todo he aprendido a manejarme yo sólo, cómo debió hacer Kai antes de encontrarme así que quizá algún día yo también deba ejercer el papel de maestro para alguien… De momento mi rutina sigue siendo la que ya aprendí años atrás: por la mañana entrenamiento físico riguroso, al mediodía una comida ligera a base de arroz y verduras o pescado, por la tarde búsqueda espiritual y meditación y por la noche “ronda” por diferentes calles de la ciudad, distinguiendo a los shen y observándolos desde la lejanía para comprobar si debería tenerlos más vigilados o no.
Un par de veces por semana acudo a alguno de los comedores sociales de la ciudad, tomo algo caliente para variar un poco y me puedo asear cómo es debido… Además es muy útil para enterarse de algunos rumores y noticias ya que el artefacto más puntero en tecnología que poseo es una radio que sólo capta determinadas frecuencias, y tampoco tengo demasiado tiempo para escucharla…
Otro par de noches por semana me doy el lujo de cenar unos fideos chinos cómo debe de ser, con un bol grande atestado de carne, verduras y especias. El carruaje del viejo Wong Jin es mi favorito, ya hace tiempo que acudo a él y conozco su corta ruta, él también me conoce y a pesar de ser un hombre algo extravagante y curioso resulta amable y entretenido de escuchar.
La muchacha que me llevó hasta el hospital… Su nombre es Chang Rei, ahora regente un pequeño establecimiento de tatuajes y piercings en el Barrio Chino de NY, no es que tenga excesiva clientela pero la suficiente para seguir adelante sin necesidad de vender su cuerpo, algo que no tiene en absoluto intención de volver a vivir, cuando mis heridas estaban curadas me ofreció irme con ella a los EEUU, tras varias noches pensando en el ofrecimiento accedí, pues varias pistas sobre la muerte de mi madre situaban al Kuen-Jin en ese país.
Chang Rei siempre se ha mostrado agradecida conmigo a pesar de que le repito que no me debe nada, al fin y al cabo ella también me salvó a mí, pero me dijo que podía acudir al local de forma gratuita siempre se quisiera.
Al principio pensé que resultaba una oferta poco pragmática para mí, pero mis continuas dudas acerca de si realmente estaba haciendo algo de utilidad me llevaron a tener una idea, algo extraña tal vez.
Por cada shen oscuro derrotado, añado un par de centímetros a un tatuaje tribal que Rei está elaborando, a ella le resulta de lo más gracioso y entretenido… Cuando consigo acumular diez centímetros acudo a su local y hablamos un poco, compruebo que se encuentre bien y ella habla por los codos diciéndome que soy el perfecto oyente. Quizá sea porque no acostumbro a hablar demasiado…
La soledad a veces me provoca desasosiego e incertidumbre, pero tal vez sea mejor así puesto que no me gustaría poner a nadie en peligro por mi causa, una causa que no puedo abandonar, demasiadas vidas dependen de ello.
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Itharyel
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MensajeTema: Re: Personajes   Mar Mar 13, 2012 11:28 am

Jugador: Itharyel



Autobiografía de un miembro de la Lúx Veritatis

Al igual que mi maestro antes que yo, y su maestro antes que el suyo, y de la misma manera que en el futuro lo hará mi pupilo, he decidido comenzar una biografía, explicando quién y qué soy, o somos, porque cuando estés leyendo esto, tu también lo serás.

No hace más de dos años que mi maestro murió, y desde entonces yo ocupé su lugar, desde ese día muchas cosas han ocurrido, mucha sangre he vertido y algunas criaturas han desaparecido. Nos encontramos en el año 1988 y larga es la historia que precede a lo que ahora soy, a lo que ahora somos.

A modo de resumen, pues ya conoces la versión larga, te contaré que formamos parte de una sociedad, un grupo que lleva vagando por el mundo desde hace siglos, persiguiendo y eliminando cualquier criatura que se aleje de lo que a día de hoy y de ayer, se considera antinatural. Nuestro grupo tiene los mismos miembros desde su fundación, somos los mismos que la fundaron, y nada ha cambiado desde que lucharan allá en la vieja Europa hace 600 años. Realmente es mentira, si han cambiado cosas, ahora los demonios de la noche nos temen más que nunca, pues la humanidad ha crecido en conocimiento y poder desde aquellas oscuras noches en las que no éramos más que simples aperitivos en sus salones del medievo. Por aquella época el populacho era ignorante, no obstante no se le podía culpar, si estuvieras en mitad de un poblado en los Balcanes, sin luz ni armas de fuego, ¿no temerías aquello que no conoces?. Esas personas eran el rebaño de las criaturas que caen sobre el mundo al anochecer, mas no pienses que solamente en la oscuridad se deslizan esos monstruos, pues a plena luz del día no es difícil encontrarlos en mitad de Central Park. En ese tiempo, un grupo de hombres y mujeres, cansados del desconocimiento y el miedo a lo sobrenatural, se armaron, con todo el valor y las pocas armas que pudieron conseguir, para lanzarse contra aquello que estaba acabando con sus vidas y la de sus seres queridos lentamente. Fue allá, en lo que ahora se conoce como el Reino Unido, antaño en el linde de las fronteras entre Inglaterra y Escocia, donde estos seres fácilmente podían divertirse con el paso de la guerra. Una noche, que sería recordada como la Noche de la Revelación, seis hombres y mujeres, liderados por el anciano Eyden Shannon, se deslizaron en el torreón encantado que durante tanto tiempo inspiró terror en sus gentes, para acabar con la maldición. En su interior, encontraron algo que difícilmente pudieron explicar ese día, pues un ser deforme, con la fuerza de diez hombres, se deslizaba entre las sombras como si de una misma sombra se tratara. La lucha fue encarnizada, y Shannon fue asesinado por la criatura que disfrutaba del momento. Lentamente, cuando todos se juntaron, temerosos de acabar tendidos en el suelo como el viejo Eyden, el fuego de las antorchas disipaba las sombras a su alrededor, y la criatura, arrinconada, mostraba sus colmillos de manera amenazadora hasta que uno de los hombres, clavó una estaca de madera en su corazón. La criatura, inmóvil, yacía en el suelo inofensiva a la espera del destino que le esperaba, pues mientras recogían todo aquello que era de valor del torreón, a la vez que el cuerpo de Shannon, la tendieron en la parte superior de la torre, cuando al salir, prendían fuego a la misma justo cuando el sol despuntaba por el Este. Los gritos de dolor de aquel ser se escucharon en kilómetros a la redonda. Al llegar al poblado, el hijo de Shannon, recibió a su padre fallecido, jurando exterminar a aquellas criaturas durante toda su vida, junto al resto de personas que acompañaron a su padre aquella noche.

Ese día, nació la Lúx Veritatis y con ella, nuestra historia.

Desde que mi maestro consiguiera sacarme, a saber por qué, de aquel orfanato en Rhode Island, dispuso ante mí las cartas sobre la mesa, de la misma manera que yo lo hice contigo. Aquellas criaturas de las películas y cómics, de los cuentos y novelas, las que daban miedo, existen de verdad. Pero también existen de verdad personajes que luchan contra ellas, no como Van Helsing o Blade, pero sí con su fuerza, valor y arrojo. Yo no tendría más que la edad a la que te encontré a ti, unos seis años, y desde ese momento, comenzó mi viaje por todos los Estados Unidos, aprendiendo el oficio de lo que él era, de lo que yo soy ahora y de lo que tú eres tras mi muerte. Realmente nunca existió un entrenamiento físico muy intensivo, ni siquiera una rutina, más bien le seguía a dónde quiera que fuera, y le esperaba lejos del peligro mientras leía libros y la información de cada uno de los monstruos que perseguía, aprendiendo sus métodos, conociendo sus debilidades. Realmente no sé a cuántos de esos malnacidos envío de vuelta al infierno durante mi infancia y adolescencia, una docena tal vez, pero sí consiguió acabar con más de uno, muchas vidas fueron salvadas en aquellos extraños años. Realmente, a pesar de la falta de un padre y una madre, pues realmente él nunca lo fue, era un chico feliz, y no eché de menos un lugar al que llamar hogar.

El tiempo pasó, y aquel muchacho indefenso y un poco sabiondo se convirtió en lo que soy ahora, mientras escribo estas palabras.

Hace dos años, en 1986, mi maestro falleció en una de sus misiones, tal vez por tozudez, pues nunca quiso que le acompañara en ninguna de ellas, o por el simple hecho de que la vida de los miembros de la Lúx Veritatis, nunca es demasiado larga, terminando bajo las garras o colmillos de alguna criatura en la década de los cuarenta o cincuenta con suerte. Aunque parezca extraño, nunca, jamás, ningún miembro de la orden ha colgado sus armas dejando paso a la nueva generación, siempre hemos preferido morir combatiendo que en nuestra cama a la edad de 80 años.

Desde entonces soy yo quién ha ocupado su lugar, y continuado con su labor. Ahora, he centrado mi atención en la ciudad de Nueva York. Un mal bastante extenso se ha apoderado de la ciudad, y en cada rincón, en cada esquina, murmullos y rumores sobre fantasmas o asesinos en serie, desapariciones y extrañas enfermedades pueblan el lugar.

Durante algunos meses seguí la pista de la desaparición de un matrimonio de alto nivel económico y sus dos hijos, por el cual aún no se había pedido un rescate, cosa extraña pues era de esperar que lo exigieran pronto para embolsarse una buena cantidad, además de que las circunstancias eran algo peculiares. Mi investigación, por extraño que pareciera, me condujo a una pequeña nave industrial, situada en los muelles de Nueva York. En sus sótanos una imagen dantesca, como pocas recuerdo a día de hoy, se formó en mi retina. Varias jaulas colgaban del techo, en cuyo interior un muchacho sollozaba débilmente, con claro síntomas de haber sido la cena de un vampiro aquella misma noche y por lo que parecía, durante varias noches atrás. En las demás, cuerpos inconscientes de una mujer y otro muchacho yacían inertes, posiblemente muertos, y sobre una gran mesa de quirófano un hombre también muerto, presentaba enormes incisiones en su pecho que se encontraba completamente abierto. Rápidamente hice lo único que pude hacer, liberar al muchacho salir de allí lo antes posible. Para cuando me dispuse a salir por la puerta, el hospedador se encontraba en el umbral de la puerta con una cara de satisfacción, pensando quizás que un nuevo aperitivo había llegado sin haberlo planeado. Casi sin mediar palabra, encendí el soplete que llevaba encima, prendiendo sus ropas, consiguiendo el tiempo necesario para emprender mi huída. Fue extraño, pero realmente no se qué fue lo que hizo que aquella noche decidiera acogerte como mi pupilo, tal vez el saber que estarías en peligro el resto de tu vida, o quizás... Había algo extraño en ti, diferente al resto de mortales que he conocido.

Y no me equivoqué, algo en ti atrajo la atención de ese vampiro y sus conocidos durante largos años, y sólo el hecho de que no tenías parientes con vida, y tu fortuna pudo ayudarnos, conseguimos pasar aquellos tiempos bajo la seguridad de la mansión de tus padres. De una manera u otra, conseguí quedarme como tu tutor en tu infancia y adolescencia mientras continuaba con mis misiones y tú, en los grandes terrenos que eran tuyos por derecho, practicabas el arte del disparo y la lucha, aprendías todo aquello relacionado con las criaturas de la oscuridad y tu odio hacia esos seres crecía día a día, pues fuiste testigo de la muerte de tus parientes más cercanos por un vampiro. No había maldad en tu interior, pero tampoco había bondad. Te convertiste en aquello que necesita la Lúx Veritatis para seguir existiendo, pues además, presentaste algo que poca gente presente, y nunca antes había presentado ningún miembro de la orden, un don, un regalo para combatir la oscuridad.

Cuando leas esto, significa que habré muerto y tu labor será escoger un nuevo aprendiz, para continuar con la orden, la cual te ayudará en todo aquello que sea posible, pero recuerda que a la hora de la verdad, estás sólo, cómo yo lo he estado durante todo este tiempo. Lucharás contra la oscuridad como lo hemos hecho durante siglos, y salvarás vidas ignorantes de lo que se esconde ahí fuera.

No soy un hombre, y tu tampoco lo serás. Somos algo más.

¿Cómo me llamo? Igual que tú. Eyden Shannon.
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MensajeTema: Personaje de: Waltrapa Gold edition   Mar Mar 13, 2012 12:19 pm

--EXTRACTO DE LAS NOTAS DE UN VIAJERO— (libro de memorias de Zhor)




“…por fin nos encontramos con los secesionistas en el condado de Washington, maryland, en un lugar llamado antietam, nombre que tomaba prestado por un pobre riachuelo que cruzaba esos campos alejados de la mano de dios y que sin embargo tanta muerte contemplaría en ese funesto día. Tras perseguir al huidizo general confederado Robert E. Lee por casi todo el condado, este por fin se decidió a plantar cara al ejercito de la unión, pero el muy astuto sabía donde posicionarse. Situó unas excelentes defensas en la rivera del riachuelo y se dispuso a esperarnos con paciencia. Nos habían ordenado tomar una posición harto difícil, extremadamente defendida por los confederados. Pero contábamos con el coronel entre nuestras filas y sabíamos que sería cuestión de tiempo el que nos encomendaran misiones casi suicidas. Con gusto las abordábamos, llevar la insignia del tercer batallón de infantería era un grandísimo honor y con orgullo lo lucíamos. No había sitio para los cobardes entre nosotros. El asalto comenzó cuando el sol llegaba a su punto más alto. Con un rugido salimos en tropel disparando hacia las fortificaciones enemigas, los cuales, al ver nuestra temida bandera, tardaron más en levantarse del sitio que en poner pies en polvorosa. Apenas sufrimos bajas entre nuestros hombres, pero lejos de finalizar el ataque, el coronel decidió seguirlos sin darles cuartel. Cada vez nos adentrábamos más entre las líneas enemigas y la oposición era más dura. Todo era demasiado caótico y el coronel no atendía a razones, hacía caso omiso cuando se le indicó que habíamos dejado atrás al grueso del ejército. El seguía en sus trece, “avancemos, ya estamos cerca, sigamos” gritaba sin cesar.
Estaba como poseído, su revolver escupía fuego como si las balas fueran emisarios del mismo infierno, y su exótica espada relampagueaba bajo la luz del atardecer tiñendo la hoja con la sangre de cientos de sudistas... parecía que él sólo podría librar esta batalla. Juré en varias ocasiones que había sido alcanzado, incluso pensé, en una ocasión en la que su rodilla hincó la tierra, que ese sería el fin de nuestro querido coronel. Pero no, una vez más se levantaría para seguir disparando y cortando a quien se le pusiera por delante... parecía como si buscara algo, o a alguien.
Nos habíamos alejado bastante del pelotón principal, el coronel y los que les seguíamos ciegamente, apenas una veintena de casacas azules, avanzábamos luchando ferozmente por cada palmo de terreno. Un rugido de rabioso júbilo salio desde lo más profundo de su garganta, y mientras descerrajaba un tiro en la cara de un desdichado sudista, con la espada señalaba una vieja y desvencijada iglesia instándonos a avanzar sobre ella... las nubes se cerraron sobre nosotros y una fuerte lluvia, que amenazaba con empaparnos la pólvora de las armas y déjanos a merced del enemigo, cayó sobre nosotros.
Cuando apenas nos separaban unos 100 metros de la abandonada iglesia, una silueta salió a nuestro encuentro deteniéndose en los viejos portones., Vestía ropas de un alto mando sudista, nos miro fijamente y se internó en la oscuridad de la vieja iglesia. El coronel nos mandó detener, y mientras avanzaba con una calma que contradecía su anterior prisa suicida, nos dio la que sería su última orden, nos conminó a defender la posición, y evitar que entrara nadie a la iglesia... ni siquiera nosotros mismos deberíamos entrar. La última vez que lo vimos, desenvainaba su espada mientras se internaba en la penumbra tras el enemigo. Ya más no pudimos ver, porque lo siguiente que sentimos fueron las balas silbando a nuestro alrededor. Nos refugiamos donde buenamente pudimos y luchamos con denuedo, tratando de mantener a raya al enemigo hasta que nuestro valiente coronel saliera triunfante y nos condujera hacia una nueva victoria. Pero eso no ocurrió jamás, los sudistas que subían la colina nos empujaban con fuerza y estaban dispuestos a aniquilarnos pasara lo que pasase. Caíamos como moscas, cuando algo que no esperábamos sucedió. Un tremendo rayo impactó contra la iglesia, seguido de otros más pequeños y continuos que recorrían toda la estructura haciendo saltar por los aires grandes pedazos de madera. De repente la mismísima iglesia salto por los aires con una llamarada de fuego consumiéndola hasta los cimientos. Apenas quedábamos una decena de soldados defendiendo la posición, sabíamos que ese era nuestro final, nuestro querido coronel nos llevo a una trampa en la que seríamos aniquilados sin remisión. Moriríamos, sí, pero cobraríamos cara nuestras vidas. Ya la lluvia había inutilizado las armas, calamos bayonetas y con un rugido unánime cargamos contra la fila de sudistas que, sorprendidos ante nuestra suicida arrogancia bajaron momentáneamente las armas... segundos fatales en los cuales fueron atravesados por nuestros filos arrancándoles la vida al instante... luchamos como buenamente pudimos, pero estaba todo perdido, poco a poco acabamos cayendo bajo los golpes o cuchilladas enemigas, hasta que al final me vi solo, rodeado de secesionistas, mi sangre se me escapaba por decenas de heridas, no podía más, en un último esfuerzo me arrojé sobre ellos golpeando a todo lo que tenia cerca, un dolor lacerante se abrió paso en mi costado despojándome de todas las fuerzas, con un rugido de rabia y dolor agarre la bayoneta que tenia clavada hasta el mango, note como incontables cuchillas se introducían una y otra vez cortando mi carne... caí sin fuerzas en la encharcada tierra mientras mi sangre se mezclaba con el agua de lluvia... poco a poco la oscuridad me tragó hasta que dejé de sentir dolor, dejé de sentir nada...

Frío… pensé, tengo frío, notaba como el frió mordía mi piel, pero como podía ser, estaba muerto. De repente un dolor lacerante recorrió mi cuerpo, estallidos de energía me azotaron una y otra vez, un grito se escapó de mi garganta mientras mi cuerpo se convulsionaba tras cada descarga de energía, unas fuertes manos sujetaron mis hombros hasta que los espasmos fueron remitiendo cada vez más. Abrí los ojos me palpé el cuerpo, allí donde los filos habían cortado la carne. Encontré las ropas rasgadas pero ni un leve rasguño en mi piel. No entendía nada. Miré alrededor desorientado. Estaba en un maizal, no se veía nada más alrededor ni se escuchaba nada salvo una apacible calma.
Unos pasos se aproximaban hacia mí por la retaguardia, traté de levantarme para encarar al posible enemigo pero apenas tenia fuerzas en mis extremidades y caí a plomo contra el suelo. Miré atónito a quien se me acercaba, ya que era el coronel Henry Lloyd. “tranquilo Zhorgringson, tenemos mucho de que hablar, sé que tendrás bastantes preguntas y serán respondidas, pero cada cosa a su tiempo, ponte en pie y recupera las fuerzas, ya que tendremos que marcharnos de inmediato. Esta guerra ha acabado para nosotros”

Como bien dijo el coronel, nos pusimos en camino, me enseño mi verdadero origen, me contó quien era yo y quienes éramos nosotros, una especie inmortal que tenía la desgracia de luchar entre sí por la supremacía de nuestra propia raza… pero no todos lo querían, había algunos que simplemente querían vivir en paz. Me confesó que sentía haber llevado a la muerte a tantos valientes soldados ese día, pero estaba buscando a uno de los nuestros, uno malvado que había hecho demasiado daño ya en el mundo y logró derrotarle. Le sorprendió encontrarme entre sus filas, y aseguró que había sido una autentica suerte el que “muriera” cuando el estaba acumulando poder, ya que en ese momento es cuando más sensible éramos y nos percibíamos con más claridad que en cualquier otro momento. Se convirtió en mi maestro y mentor, en mi amigo y confidente… y como no tardé en descubrir, en la única persona que no envejecería como yo. Éramos lobos solitarios que vagaríamos por la eternidad mientras hubiera vida en la tierra.
Los años pasaron y cuando creyó que estaba preparado se marchó sin previo aviso, viví sólo, aprendí a convivir con los mortales y a mezclarme entre ellos, perfeccioné mi maestría marcial y acaparé una riqueza a lo largo de los años que me bastó para no tener que pensar en trabajar. Me dediqué a desarrollar hobbies acordes con mí vida. Descubrí el amor por el arte y la historia, bucee en tradiciones antiguas y experimenté de primera mano que realmente había más de los que creíamos a nuestro alrededor. Me especialice entre otras cosas en mitos y leyendas, hasta que me convertí en profesor de ilustres y diversas universidades, dando nombres falsos y creando un ficticio árbol genealógico en el que sería tradición familiar ser profesor universitario de distintas materias.

Hará unos 5 años Henry se puso en contacto conmigo, siempre le gustó los métodos tradicionales, así que una sonrisa se me dibujó en el rostro cuando una carta suya llegó a mi despacho. En ella me pedía que viajara hacia la vieja Europa, concretamente a la patria de mis padres, a noruega. Hablaba de cosas insólitas. Decía en su carta que había encontrado la raíz de un antiguo mal y que necesitaba de mi conocimiento sobre ciertas cosas que a el se le escapaban a su comprensión. Sin pensármelo dos veces cogí el primer vuelo hacia la vieja patria y me dirigí a donde me esperaba. Me había citado a las afueras, en un viejo castillo abandonado. El castillo en si era un vieja ruina que se caía a pedazos. Mi ojo crítico de arqueólogo e historiador me indicaba que estaba en el antiguo castillo de kuusisto, vieja sede de ciertos arzobispos del medioevo, cuya tradición era más bien oscura. Demasiada sangre se había derramado tras estos muros que habían sido condenados al olvido. Sin pensármelo más, me adentré escrutando entre las sombras, mirando enrededor buscando a mi mentor o cualquier pista que me hubiera dejado sobre su paradero. De repente algo hizo que me detuviera, un sonido conocido pero demasiado tenue… agudice el oído y trate de asegurarme lo que había escuchado. Sí, ese sonido de nuevo, el sonido del metal golpeando algo. Me temía lo peor, sabía que mi mentor era un excelente espadachín y un poderoso miembro de mi raza, no era un rival fácil, pero el hecho de que me hubiera llamado hacía que una inquietud creciera dentro de mi interior. Corrí hacia donde suponía que era el origen del ruido, pero ese castillo era un caos, paredes derruidas que bloqueaban accesos, puentes destruidos. Cada vez escuchaba el sonido del metal mas fuerte, símbolo de que me estaba acercando a mi objetivo, apreté el paso, veía una luz al final del corredor que estaba cruzando. Era una puerta que daba a otro puente, pero gracias a mis reflejos, que me permitieron agarrarme al saliente cuando me precipite por el borde, no caí hasta el fondo del precipicio que se abría debajo. El puente había dejado de existir y a duras penas logré subir y encaramarme a los restos del puente. Ahora lo veía con claridad, ahí estaba, Henry con su espada, modificada luchando contra otro individuo, aunque este se defendía con un extraño báculo también se veía que era un rival excepcional. Mire con preocupación ya que veía a Henry que llevaba las de perder, estaba buscando una manera para llegar hacia donde se encontraban los contendientes, pero no había caminos próximos, en ese momento, Henry golpeó con una fuerza brutal a su rival partiéndolo casi en dos, se alejó unos pasos y cayo derrotado al suelo. Henry a duras penas se mantenía en pie, tenía múltiples heridas por el cuerpo y le temblaban los miembros visiblemente hasta desde el lugar en el que me encontraba. Decidí arriesgarme y me descolgué por el saliente. Fui saltando y agarrándome de piedra en piedra, en una de esas, poco apoco me fui acercando a donde estaba mi maestro, el cual al verme se aproximo para ayudarme a subir “vaya Zhor, veo que no te gusta echar por caminos normales” dijo, y ambos rompimos a reír liberando la tensión que se respiraba en el ambiente. Un crujir de huesos sonó detrás nuestra helando la sonrisa en nuestras caras. Al girarnos vi con una mezcla de sorpresa e inquietud como el ser, no podía llamarlo de otra manera ya, se recomponía lentamente para acabar en pie de nuevo… una sonrisa sardónica se le dibujó en el rostro enseñando una dentadura afilada mientras miraba a mi maestro, yo por mi parte, había sacado la espada que llevaba a la espalda para ayudar a mi mentor a enfrentarme con el ser y sin mediar palabra alguna e intentando cogerlo por sorpresa, cargue contra él con todas mis fuerzas. El ser me barrio con su mano como si fuera un mísero mosquito y del golpe tan brutal fui a para entre unos cascotes de un viejo muro derruido. Mientras luchaba por no perder la consciencia vi como mi maestro se enfrentaba nuevamente contra el ser, y este sin casi esfuerzo ya, lo desmembraba como si fuera un niño arrancandole las alas a una mosca. Intenté ponerme en pie, pero no podía levantarme por el aturdimiento, y justo en ese momento, el ser agarró por el cuello a mi maestro y le arrancó la cabeza de un tirón. Intente gritar pero la explosión de energía que sucedió después me lanzó nuevamente contra los cascotes dejándome inconsciente irremediablemente.
Cuando recuperé la consciencia, no había ni rastro del ser ni de mi mentor salvo su espada y unos textos que guardaba en una mochila.
De eso hace ya 5años y desde entonces trato de averiguar que es lo que había descubierto Henry, quien era ese extraño ser y por que había acabado con la vida de mi querido maestro. Ahora vivo en Nueva York, llevo aquí 3 años buscando información sin parar, pero sin llegar a ningún sitio en concreto. Seguiré buscando, se lo debo a mi maestro, al gran Coronel Henry Lloyd…
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YerayNG
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MensajeTema: Re: Personajes   Mar Mar 13, 2012 4:02 pm

Ivan Mihai Balanescu

14 de octubre de 1809.
Hoy he cumplido 10 años. Mi señor padre me ha regalado este diario, en el cual debo escribir los sucesos más importantes de mi vida. He pensado que antes de empezarlo debería presentarme.
Nací el 14 de octubre de 1799, en Rumanía. Mi señor padre es Lord de sus tierras y vivimos en un sombrio castillo que corona la colina más alta de la zona. El Castillo se encuentra cerca de los Cárpatos, casi en la frontera entre Rumania y Ucrania.
De mi poco hay que decir. Durante toda mi vida he vivido en el castillo. No tengo amigos más que el servicio del hogar, y a penas tengo trato con mi padre. Viaja mucho y a penas lo veo tres o cuatro veces al mes. Suficiente. Mi padre es oscuro y siniestro, a veces le temo. Nunca come en mi presencia, pero le gusta admirar como lo hago yo. Mi maestro dice que solo es alguien reservado, pero eso no levanta mis temores.
No conocí a mi madre, nadie me quiere decir que le ocurrió. Desearía conocerla.
No se que más escribir.

17 de Noviembre de 1809.
Hoy ha sucedido algo terrible. Weldesgart, mi maestro, ha sido asesinado. Mi padre asegura que era un traidor, un espia del enemigo. Nunca me han dicho quienes son nuestros enemigos, pero Weldesgart no parecía uno. Mi padre me ha obligado a contemplarlo, ha sido horrible. Le han ensartado un palo afilado por el recto han clavado un clavo a la carne y lo han elevado dejando que la gravedad hiciera el resto. La agonía del maestro ha sido horrible. No se si sigue vivo y gritando o los gritos están en mi cabeza...

14 de Enero de 1810.
Hoy ha llegado mi nuevo maestro. Es mucho más duro que el otro, aunque creo que soy buen estudiante siempre busca el modo de castigarme. Dice que tiene que trabajarme para desechar los malos hábitos que dejó el maestro anterior, yo creo que solo quiere torturarme.

22 de Febrero de 1810.
Me acabo de levantar, es noche cerrada. Mi padre me estaba admirando tomando una copa de su vino especiado. Cuando lo miré me sonrió y se fue. A veces pienso que soy el hijo de un monstruo, y que voy camino de convertirme en uno.

14 de octubre de 1813.
Hoy ha sido mi decimocuarto cumpleaños, sin duda el peor de todos. Mi señor padre me ha dicho que debo aprender a liderar a los hombres, y que el modo de llegar hasta ellos es el miedo, el terror. Me ha obligado a torturar a un hombre, bajo la mirada de su supuesta esposa. Estaban amordazados, e intentaban decirme algo. Probablemente pedían piedad. Desconozco cual es su crimen, y no deseo hacerles daño, pero mi padres es muy convincente.

4 de noviembre de 1813.
Llevo 20 días torturando a diario a los pobres infelices del sótano. Es la primera vez que mi padre está tanto tiempo en el castillo, y parece disfrutar admirandome. Deben tener 30 y tantos años, y ya estoy seguro de que son marido y mujer. Cuando los torturo se miran entre ellos, y veo compasión y amor en sus miradas. Aún así, no parecen humanos. Cuando llego, sus heridas del día anterior parecen haber sanado a una rapidez sobrehumana.
Quisiera odiar a mi padre por lo que me obliga a hacer, pero no puedo. En el fondo creo que le odio, pero al mismo tiempo le amo con tal fuerza que lo olvido.

7 de noviembre de 1813.
A penas puedo escribir. Mi señor padre me ha dado una paliza que casi no puedo moverme. La culpa es mía, pero no podía soportarlo. Apliqué una tortura como el resto de días, pero esta vez, de forma rápida y contundente, desgarré el cuello del torturado, acabando en segundos con su vida. Mi padre enrojeció de furia, pero valió la pena por ver la cara de alivio del hombre. La mujer, no obstante, gritó a traves de la mordaza. No estoy seguro de porque, pero parecía gritar más por la paliza que estaba recibiendo que por el marido que acababa de perder.

8 de noviembre de 1813.
Maldito. Bastardo hijo de un demonio. Hoy mi "señor padre" me ha confesado la verdad. La pareja a la que torturaba era en realidad mis padres. Dios mío. He matado a mi padre. Me lo ha dicho delante de mi madre, y luego ha hecho que me torture. Se que mi madre no lo deseaba, pero algo la impulsaba a hacerlo. La perdono, pero no puedo perdonarme a mi por lo que he hecho. Me odio, más aún que a mi "padre". Me ha dicho que no me ha mentido del todo, que algún día será mi "verdadero padre"... lo odio...

9 de noviembre de 1813.
Mi madre ha muerto. El muy bastardo ni si quiera me ha dejado ver su cuerpo. Tan solo pude oir sus gritos de dolor, que han durado toda la noche.

15 de marzo de 1821
Ya tengo 21 años, casi no recuerdo la última vez que escribí en este diario. Mi vida ha sido un tormento continuo que oscila entre la vida de un noble acomodado, y la de un espía torturado. Cuando el señor vuelve a casa me tormenta de mil maneras. Utiliza su poder para transformar el rostro de prostitutas en la de mi madre, y me obliga a fornicar con ellas. A veces incluso a torturarlas, pobres desgraciadas. Luego se alimenta de ellas hasta desangrarlas y me transfiere parte de su sangre. También hay torturas físicas, pero no las disfruta tanto como las psicológicas. Ahora sé lo que es. Se porqué siento ese "amor" por el. Me ha tenido vinculado y dominado todo este tiempo. Deseo que llegue el día en que me convierta. Cuando sea un igual, lo desafiaré, pienso destruirlo.

18 de abril de 1831
Mi madre está muerta, pero no del modo que yo pensaba. Se ha unido a él. Hoy han venido al castillo y han disfrutado haciendome creer que era una prostituta. Diablos, se ha acostado conmigo. Luego me ha golpeado, ha atravesado mi carne como si fuera agua y me ha causado un dolor indescriptible en mi interior. No me refiero al físico, me refiero a un dolor dentro del corazón. Mi madre, la auténtica, es un monstruo, aún peor que el señor. No se que pecado puede ser el acostarse con tu propio hijo, para luego torturarle. Desde luego su alma está perdida para siempre. Deseo tanto mi propia muerte, que a veces pienso que un día no despertaré. Pero cada mañana me levanto, me contemplo al espejo y veo el mismo rostro de siempre. Sigo aparentando 20 años, la sangre vampírica me conserva joven. Temo que mi alma esté condenado por el resto de los días.

21 de junio de 1937
Todo era una farsa. Tantos años odiandola por lo que me hacía y resulta que lo hacía por mí. Se convirtió por mi, hizo todo lo que hizo por mí, y hoy me lo ha demostrado. Mi madre me ha salvado de mi torturador. Dice que le ha costado tanto tiempo porque necesitaba ser suficientemente fuerte como para enfrentarse a los guardianes del castillo. Cuando llegó estaba demacrada, pero sus heridas se iban curando como si los segundos fueran horas, y días los minutos.
Hemos huido durante toda la noche, luego me ha hecho conducir durante todo el día el carromato, mientras ella se resguardaba del sol en el interior del carromato. La estoy admirando ahora, el último rayo de sol acaba de apagarse, pronto despertará...

23 de junio de 1937.
Mi madre ya no es mi madre. Ha hecho todo esto por mi, pero ya no es humana. Me ha explicado todo lo que necesito para sobrevivir y huir del mal que me persigue. Entre sus enseñansas y todo lo que ya sabía, se practicamente todo lo que se necesita saber. Me explicó que mi padre era cazador de esas criaturas, y por ello recibió el castigo que recibió, tanto él como el resto de su familia. Cuidar de su mujer y su futuro hijo fue su perdición. Luego me ha pedido que la mate. Lo siento, la he traicinado de nuevo. No puedo ser culpable de matar a mis dos progenitores. He insertado una estaca en su corazón. He bebido de su sangre para ganar fuerzas y usar los poderes que poco a poco he ido adquiriendo. He dejado su cuerpo resguardado del sol y he marchado. Me aseguraré de que alguien venga y la despoje de su estaca. Parecerá muerta, así que parecerá un asesinato. Todo puede pasar. No se cual es su destino, pero le he dado una oportunidad. Puede que aún haya esperanza para su alma, yo debo pensar en la mía.
Odio hechar de menos a mi señor. Odio quererle a pesar de mi odio. Me suicidaría ahora mismo, pero temo por mi alma. He cometido muchos pecados en mi vida. He torturado, asesinado, violado y destruido cientos de vidas. Todas estas acciones las he hecho obligado, pero algo dentro de mí, disfrutaba. Nunca lo había aceptado hasta hoy.
He de redimirme, he de buscar paz para mi alma, pero sobre todo, he de vengarme. Se que hay cientos, miles de esas criaturas, y pienso eliminar a tantas como pueda. Utilizaré mis conocimientos y engaños, pues no soy rival en combate singular, pero no esperarán que sepa lo que sé... y no es poco... No cometeré el error de mi padre, el aislamiento será mi defensa.

Creo que aún no me he presentado... Mi nombre es Ivan Mihai Balanescu, y hoy empieza la caza.
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